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El bipartidismo se ha acentuado como nunca antes en el espectro político poblano. La disputa por los 16 distritos electorales por la vía de la representación proporcional claramente se define hoy en día entre el Partido Acción Nacional y el Partido Revolucionario Institucional.
No se trata en modo alguno del resultado de la creatividad, el arrojo e la inteligencia en la estrategia de conquista del voto del ciudadano de estas dos ofertas políticas. Al contrario: el PAN ha demostrado que la manipulación del imaginario es lo suyo, que es capaz de construir una percepción en función de la guerra contra el crimen aunque hasta el momento 2 mil 700 personas hayan perdido la vida.
El dato duro debiera ser un acontecimiento bochornoso en cualquier democracia consolidada por que en un número indeterminado de países existen comunidades de no mas de mil 500 habitantes. Su exterminio por vía violenta se llama en el derecho internacional genocidio.
Utilizar ese recurso en una batalla política es faltar al más elemental sentido de solidaridad con los miles de deudos que han perdido a sus cercanos, con razón o sin ella. El lucro político debiera llenarnos de indignación y condenar de manera enérgica la estrategia del partido del presidente Felipe Calderón.
Otra circunstancia ocurre en la estrategia priista: mediocre, acomodaticia y abúlica la dirigencia tricolor ha errado en su estrategia de comunicación. Menos inmoral que la panista, la del tricolor ha intentado poner en el centro del debate la crisis económica que afecta a miles de familias mexicanas.
Menos coyuntural y mas estructural, el recurso parece menos malo, pero no hay resultados tangibles por que los estrategas de comunicación han encontrado el desinterés de la sociedad que califican de mediocre la forma de llevar el mensaje: “primero tu economía”.
Decepciona aun mas la ausencia de propuestas inteligentes y la sobre dimensión de la grandilocuencia de la oposición al bipartidismo enquistado en nuestro sistema de partidos.
Nueva Alianza y PRD pelean migajas del listado nominal. Uno u otro va a ocupar la tercera fuerza. Convergencia y PT echaron mano del ex candidato presidencial de la izquierda mexicana, Andrés Manuel López Obrador después de haber dilapidado en forma irresponsable el capital político acumulado durante años de activismo.
Entre toda esa gama de opciones, nadie ha podido señalar los notables yerros notables y mañosas argucias del binomio PAN-PRI. La sociedad los castigará con la ausencia en las casillas el día de la elección y en consecuencia, los nuevos diputados carecerán de legitimidad.
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