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Para cuando inicie la tercera semana de las campañas de los distintos partidos políticos y sus candidatos a diputados federales, en Puebla se conocerán resultados de encuestas que en algunos círculos de poder provocarán dolores de cabeza, preocupación y hasta negación.
Los mas serios analistas dedicados a los estudios demoscópicos coinciden en que al menos en dos de los cuatro distritos de la capital, el Partido Acción Nacional lleva una ventaja sobre los abanderados del Partido Revolucionario Institucional. Se trata de los distritos 11 y 12.
En el distrito 9, existe un empate técnico entre las dos fuerzas políticas con mayor presencia en el territorio. El distrito 6 mantiene una ventaja notable, pero no aun definitiva. Sin embargo, la tendencia del electorado parece cerrarse conforme se acerca la fecha de la elección, fijada para el próximo 5 de julio.
Así que el sueño del carro completo con el que una vez soñó el priismo se extingue. O quizá para ser mas preciso: se transforma en una pesadilla, por irreal e inalcanzable. Si acaso, podría alcanzar el triunfo en 10 de los 16 distritos electorales federales en disputa.
Varios factores comienzan a definir la tendencia electoral, en esta antesala que vivimos los mexicanos. El primero de ellos es que por encima de las tragedias económicas, epidemiológicas y la delincuencia organizada, el partido del presidente Felipe Calderón Hinojosa ha conseguido fijar un discurso propio: el de los presuntos vínculos del PRI con el narco.
La acusación es improbable, pero la efectividad está fuera de toda duda. En ello radica la estrategia de contraste del panismo en el país entero que parece comenzar a redituar a la dirigencia: el equilibrio en la tendencia electoral, después de que por semanas la mayoría de las empresas encuestadoras daban una cómoda ventaja al tricolor.
Pero no solo las acusaciones en negativo en el discurso panista comienza a ofrecer rentabilidad electoral. Lo hace también el polo positivo de la estrategia albiazul: un conjunto de propuestas más inteligentes para evitar el contagio del virus A H1N1 están allí.
El costo de la inacción y de una estrategia electoral sin lógica, ni pies ni cabeza en el priismo, comienzan a tener ya un alto costo que podría expresarse el día de las urnas, el próximo 5 de julio.
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